¿Qué pasaría si cada rollup de Ethereum pudiera hablar con todos los demás rollups —y con la mainnet— dentro de una sola transacción, con cero puentes y cero supuestos de confianza? Esa es la promesa de la Zona Económica de Ethereum (EEZ), presentada el 29 de marzo de 2026 en EthCC en Cannes por la cofundadora de Gnosis, Friederike Ernst, el fundador de Zisk, Jordi Baylina, y la Fundación Ethereum.
El anuncio llega en un punto de inflexión crítico. La estrategia de escalado de Ethereum ha tenido éxito técnico —se proyecta que el TVL de Capa 2 supere al TVL de DeFi en la mainnet para el tercer trimestre de 2026, alcanzando los 150.000 millones de dólares frente a los 130.000 millones en L1— pero ha creado lo que Ernst llama sin rodeos "cien islas". Casi 40.000 millones de dólares en valor se encuentran aislados en más de 60 redes L2 desconectadas, cada una con sus propios pools de liquidez, despliegues e infraestructura de puentes.
"Ethereum no tiene un problema de escalado", afirmó Ernst. "Tiene un problema de fragmentación. Cada nueva L2 que se lanza con su propio pool de liquidez y su propio puente es otro jardín vallado".