El 6 de marzo de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que causó conmoción en la industria cripto: los Estados Unidos establecerían una Reserva Estratégica de Bitcoin, tratando a la criptomoneda más grande del mundo como un activo de reserva nacional permanente junto al oro. Bitcoin se disparó. Crypto Twitter estalló. La narrativa era irresistible: Estados Unidos estaba apostando todo por Bitcoin.

Un año después, la reserva existe solo en el papel. No se ha comprado ningún Bitcoin nuevo. No se han creado cuentas especializadas del Tesoro. Los 328.000 BTC que se encuentran en las billeteras del gobierno — incautados a criminales, no comprados en el mercado abierto — permanecen en un limbo burocrático, y hasta el 30 % de ellos podrían ser devueltos a las víctimas de hackeos por orden judicial.
Bienvenido a la brecha entre la retórica pro-cripto y la realidad legislativa.